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Las barbacoas son pasatiempos característicos del verano ya que nos permite estar al aire libre y generalmente no se pueden hacer con mal tiempo. Además de esto, preparar carne a la barbacoa tiene efectos beneficiosos que te contamos a continuación.

Los alimentos resultan más ligeros. Al estar preparados a la parrilla, los alimentos tienen menos grasa ya que sólo se cocinan en su grasa natural, sin aceites, mantecas ni otros complementos calóricos añadidos.  Además, la mayor parte de la grasa de la pieza se queda en el casette de la barbacoa.  
Su sabor se enfatiza. Otras de las ventajas que tiene la brasa es que contribuye a enfatizar el sabor natural de las carnes. A veces, las salsas o preparaciones muy elaboradas enmascaran el verdadero sabor de un alimento.


Mantiene todos sus nutrientes. En ocasiones, las preparaciones largas y elaboradas tienen como consecuencia que los alimentos se dejen los nutrientes por el camino. En el caso de la carne a la brasa, los nutrientes se mantienen intactos durante todo el proceso.


La jugosidad es mayor. Al cocinarse a fuego lento, la carne mantiene mejor el agua que contienen en su interior, conservando su jugosidad natural.


Apenas necesita condimentos. Un poco de pimienta y un poco de sal basta para tener lista la carne. La ausencia de salsas y condimentos elaborados calóricos ayuda a que consumamos menos calorías que con otro tipo de preparación.

Pero por otro lado, es importante tener presente que, si se quema la carne, puede dar lugar a sustancias potencialmente peligrosas para la salud, por lo que es mejor no consumir las piezas quemadas.