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La relación entre los embutidos y las embarazadas sigue generando muchas dudas, hasta el punto de que protagonizan las preguntas más frecuentes sobre alimentación. O, al menos, muchas de ellas.

Se insiste en incluir en la lista de alimentos prohibidos durante la gestación a los embutidos, pero, ¿es irreconciliable la relación chorizo y embarazo? Lo analizamos con detalle a continuación.

✏️¿Se puede comer chorizo en el embarazo?

La duda sobre comer chorizo en el embarazo, así como otros embutidos, está relacionada con la toxoplasmosis y la listeriosis. Como te explicamos en nuestro post de los embutidos en el embarazo, son causadas por un parásito la primera, y por una bacteria la segunda. Las mujeres que están gestando deben tener especial cuidado porque ambos patógenos pueden atravesar la placenta y causar complicaciones graves.

 

¿Y qué tiene que ver el chorizo con esas enfermedades? Una causa frecuente de infección es el consumo de carnes muy poco hechas o crudas. Embutidos como el chorizo, el salchichón o el lomo no se cuecen, sino que se conservan en salazón con especias, lo que genera dudas sobre la presencia de patógenos.

 

A raíz de diversos estudios y de cómo se pronuncia la Sociedad Española de Ginecología y Obstreticia (SEGO), el jamón puede retirarse de la lista de alimentos prohibidos, siempre que se trate de productos industriales que han pasado todos los controles de seguridad, y no elaborados de forma casera tras la matanza.

 

Pero el chorizo, el salchichón o el lomo, aunque hayan pasado todos los controles de calidad, no son sometidos al mismo proceso. Mientras que el jamón se estará curando durante meses, hasta 36 en el caso de los ibéricos de bellota, el chorizo pasa cuatro o cinco meses en el secadero natural, un tiempo que no se suele considerar suficiente. Por eso se recomienda evitar su consumo.

 

Las mujeres embarazadas que sí pueden tomarlos, son las que han desarrollado anticuerpos por haber pasado la enfermedad con anterioridad. Durante el primer trimestre, etapa en la que se concentran la mayoría de análisis para controlar que todo va bien, se puede saber si se ha pasado la toxoplasmosis.

🤔¿Se puede comer chorizo frito?

¡Buenas noticias! Chorizo y embarazo sí son compatibles, así que aún tienes oportunidades de disfrutar de este exquisito manjar sin riesgo. La fritura se realiza a una temperatura suficiente como para eliminar los posibles patógenos que hubieran sobrevivido a los meses de curación.

 

Por lo tanto, no hay nada que te impida disfruta de alimentos tan sabrosos como el chorizo frito y envasado en aceite de Pinante. Su modo de conservación tradicional permite mantenerlo durante largos periodos de tiempo, incluso cuando lo hayas abierto. Además, tiene una textura melosa, una suavidad y un sabor que te encantará.

 

Para consumirlo, puedes pasarlo ligeramente por la sartén, solo con el objetivo de que se caliente porque ya está cocinado. También puedes usar el microondas, pero en cualquier caso te recomendamos comerlo en rodajas finas como aperitivo.  Además, el aceite puedes reutilizarlo para aprovechar su sabor en los guisos.

 

Para ampliar tus opciones, te proponemos algunas recetas sencillas con el exquisito chorizo frito Pinante:

 

  • Empanada de chorizo frito. El embutido será la estrella en un relleno con mucho sabor. Las combinaciones son prácticamente ilimitadas. Una opción saludable combinará el chorizo con verduras como la cebolla y el pimiento. Sin embargo, los rellenos con panceta, chorizo y queso también son un clásico.
  • Pasta con chorizo frito. Macarrones o espaguetis, tomate y chorizo, no necesitas nada más para degustar un plato de lo más ecléctico. Nosotros no conocemos a nadie que pueda resistirse.
  • Migas con chorizo frito. Una receta asociada a los encuentros familiares en otoño e invierno. Se prepara de múltiples formas, pero las migas con chorizo están entre las más populares. Su jugo empapa el pan para darle todo el sabor.
  • Judías verdes con patatas y chorizo frito. Un plato muy completo en el que combinas la fibra, hidratos de carbono y proteínas, junto a las vitaminas y minerales propios de cada alimento. Y sabroso, eso también.
  • Fideuá con pollo y chorizo frito. Quien dice pollo y chorizo, dice champiñones y chorizo o solo el embutido. Cada cual tiene sus gustos.

 

Algunas de estas combinaciones son muy calóricas, somos conscientes, pero no hay por qué renunciar a los caprichos si se encajan en una dieta sana y equilibrada que se combine con ejercicio físico frecuente.

 

❓¿Y el chorizo cocido?

Sí, se puede comer chorizo cocido en el embarazo. Como sucede con el frito, estarás sometiendo el embutido a temperaturas altas, lo que eliminará posibles patógenos y te permitirá disfrutar de su sabor con seguridad. De hecho, el chorizo se presta más a este tipo de elaboraciones que el jamón, pues, aunque es seguro, también se somete a técnicas como la congelación o el horneado durante el embarazo, para eliminar dudas.

 

Para darle todo el sabor a tus guisos, en Pinante tienes opciones como la sarta roja, el de la cuerda rojiblanca, que se elabora con las mejores carnes de cerdos magros, sal, pimentón y otras especias. Quienes prefieren sabores muy intensos, optan por nuestro chorizo en sarta roja picante, que lleva pimentón picante y lo diferenciarás por la cuerda roja. El salchichón sarta blanca, el de la guita azul, también es ideal para los guisos.

 

Son los clásicos chorizos en forma de herradura y conservados en una tripa muy fina. Es un aperitivo excepcional cortado en lonchas, pero conserva su sabor y su textura en esa cocción que se recomienda en el caso de las embarazadas.

 

Seguro que se te ocurren muchas recetas con chorizo cocido, pero nosotros te dejamos algunas ideas para disfrutar de su sabor y sus valores nutricionales:

 

  • Patatas a la riojana. Además de las patatas y el chorizo, este clásico de la gastronomía española se elabora con cebollas, ajo, pimiento choricero, laurel, sal, agua y aceite de oliva. Una receta de cuchara tradicional y sencilla que no puede faltar entre las opciones para el almuerzo.
  • Cocido con verduras y chorizo. El cocido se elabora de muchas maneras a lo largo de nuestra geografía, pero el chorizo tiene cabida en cualquier caso. Los garbanzos y las patatas también son el denominador común, y el resto de ingredientes tendrá que ver con los gustos de cada cual: morcilla, tocino, huesos de ternera y cerdo, gallina, etc.
  • Croquetas del cocido. Las croquetas son el ejemplo perfecto de la cocina de aprovechamiento. La carne que ha sobrado, y cuyos jugos han dado un sabor exquisito a las legumbres y verduras, se pueden utilizar para las croquetas. En ellas, por supuesto, el chorizo será uno de los ingredientes estrella.
  • Sopa de fideos con chorizo. Es otra manera de aprovechar el cocido: en el caldo se hierven los fideos, y se puede trocear chorizo y huevo duro. También se puede hacer sin haber comido antes cocido, claro, con caldo de pollo o verduras, ajo, cebolla, etc.
  • Guiso de acelgas y chorizo. El pote de berzas asturiano o el guiso de acelgas y chorizo son dos ejemplos de cómo combinan las verduras de hoja verde con el chorizo y la patata. Una combinación de sólidos con una sopa exquisita que también forma parte de nuestra tradición.

 

En resumen, sí se puede comer chorizo en el embarazo. De hecho, será un ingrediente indispensable en platos tradicionales y muy nutritivos. El requisito es comerlo frito o cocido para eliminar cualquier patógeno, por efecto de las altas temperaturas. Para salir de dudas, pregunta al/la ginecólogo/a o médico/a que supervisa tu gestación. 

 

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