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Somos muchos quienes no comprendemos muy bien la vida sin tener una buena pata de jamón ibérico en la encimera de la cocina o, al menos, un par de paquetes envasados al vacío en la nevera. Para desayunar, para almorzar, de aperitivo o de cena, el jamón curado siempre apetece, siempre entra y siempre sienta bien. A todo el mundo le encanta, pero, si el médico nos ha dicho que tenemos el colesterol alto, ¿debemos olvidarnos de este manjar? ¿podemos comer jamón si tenemos el colesterol alto?

 

Para responder a esta pregunta deberemos tener en cuenta varias cosas. Primero qué es eso de tener colesterol. También tendremos que saber de qué tipo de jamón estamos hablando. Finalmente, quien tiene la última palabra es nuestro médico, pero hoy vamos a valorar la conveniencia de comer jamón cuando en los análisis nos sale que “tenemos colesterol”.

 

👀¿Que significa “tener colesterol”?

 

El colesterol es un lípido, una sustancia grasa natural que se encuentra en todas las células de nuestro organismo y, si bien es una sustancia esencial en nuestro plasma sanguíneo, una presencia elevada de colesterol puede tener consecuencias negativas en nuestra salud, como un aumento del riesgo cardiovascular, es decir de sufrir un infarto.

 

Habrás oído hablar del “colesterol bueno” (HDL) y del “colesterol malo” (LDL). Lo ideal es mantener unos niveles saludables de ambos, siendo deseable que el LDL, que es el que se va depositando en nuestras arterias, se encuentre en torno a los 120-190 mg/DL. Estos niveles pueden variar según la edad, hábitos y en general circunstancias de cada individuo. Si los niveles de colesterol LDL son elevados, es cuando tenemos el colesterol alto.

 

Para controlar nuestros niveles de colesterol es fundamental hacer ejercicio con regularidad y mantener una dieta saludable, lo que significa una dieta variada y sí, también rica en grasas, pero en grasas de buena calidad, las poliinsaturadas e insaturadas. Estas se encuentran en alimentos como el aceite de oliva, el pescado azul, los frutos secos y aquí viene la buena noticia, también en el jamón ibérico.

 

En este caso, también es importante saber qué tipo de jamón consumimos. No todos los jamones son iguales, y según la alimentación del cerdo, la grasa que ingerimos será de mejor o peor calidad, y aquí está el quid de la cuestión.

 

🍖Jamón y colesterol

 

El jamón es un producto cárnico que procede de las patas traseras del cerdo. También es muy popular la paletilla, que procede de las patas delanteras del cerdo. Las patas traseras del cerdo (y en general de todos los animales) tienden a acumular más grasa, por lo que el contenido en grasas de la paletilla es ligeramente menor, y a estos efectos tendremos que tener en cuenta las mismas consideraciones, ya que lo importante es la calidad de las grasas que vamos a consumir.

 

Los tipos de jamón existentes en el mercado se diferencian por la raza del cerdo, siendo las más comunes en España la raza duroc y la ibérica. También se clasifican según la crianza y la alimentación del animal, siendo estos los dos factores más importantes a tener en cuenta para seleccionar aquel que será más conveniente si queremos mantener a raya nuestros niveles de colesterol.

 

El jamón ibérico procede del cerdo de raza ibérica y éste se considera el de mejor calidad en cuanto a sus propiedades y sobre todo su sabor. Se dice que el cerdo de raza ibérica es el que aporta más cantidad de ácido oleico, un antioxidante que contribuye a elevar el colesterol bueno (HDL) y a rebajar el malo (LDL). Estas grasas suponen alrededor de un 10% del jamón, dependiendo del tipo de jamón y de la parte que tomemos.

 

Encontraremos diferentes tipos de jamón ibérico según la alimentación del cerdo, y si el jamón ibérico es de bellota significa que el cerdo ha sido criado en el campo, por lo que ha tenido libertad de movimiento, ha hecho ejercicio y esto es bueno para el tipo de acumulación de grasas. Asimismo, la bellota de la que se ha alimentado durante el periodo de montanera, es decir de engorde, contiene una elevada cantidad de grasas “buenas”, lo que repercutirá positivamente en la calidad de la carne y en la idoneidad de su consumo para controlar los niveles de colesterol.

 

🤔¿Que tipo de jamón comer para controlar el colesterol?

 

Dicho esto, ya podemos saber qué jamón elegir si nos preocupan nuestros niveles de colesterol. Nos decantaremos por un jamón de raza ibérica 100. Este jamón contiene entre un 55% y un 60% de ácido oleico.

 

Las actuales regulaciones se han esforzado en que el consumidor pueda identificar la calidad del jamón según un código de etiquetas, y en este caso la etiqueta óptima sería la de color negro, es decir, cerdo 100% ibérico y alimentado con bellotas. En este punto también aceptaríamos la etiqueta roja, es decir, una pureza del 75% o 50%, pero alimentado con bellotas.

 

No obstante, como todo en esta vida, la mesura es importante y el equilibrio también. Es decir, sí podemos comer jamón ibérico si queremos controlar nuestros niveles de colesterol, pero esto no significa que podamos hacerlo en el desayuno, la comida y la cena. Según la OMS, la ingesta de grasas no debería superar el 30% de la ingesta calórica total, y se debe tratar de evitar las grasas saturadas, por lo que consumir unos 70 gramos de jamón al día, unas tres o cuatro veces a la semana en individuos sanos, sería una cantidad de jamón adecuada.

 

Dicho esto, insistimos en que tu médico o profesional de la salud es quien tiene la última palabra en cuanto a tu dieta y sobre todo si te ha advertido que tus niveles de colesterol son altos. Mientras tanto, haz ejercicio, come de todo y cuídate. Es mucho mejor prevenir que curar. Y si te apetece tener un buen jamón en tu despensa, puedes pasar por nuestra tienda a seleccionar un producto de buena calidad.