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 Si le preguntas a un italiano, te dirá que el mejor jamón del mundo es el prosciutto di Parma, si le preguntas a un húngaro te dirá que el mangalica y un portugués defenderá su presunto.

 

Y es que el jamón curado se produce en muchas partes del mundo, pero, ¿y si le preguntas a un chino, a un ruso o a un estadounidense? Ahí la respuesta será unánime: el jamón ibérico de bellota es el mejor jamón del mundo. El que ha probado todos ellos lo sabe.

 

Textura inconfundible, sabor especial, complejo y matizado, aroma suave y delicado y ese regusto áspero que deja en la garganta, como si aún lo estuviésemos masticando es lo que hace qué el jamón ibérico de bellota sea, por unanimidad, el mejor jamón del mundo.

 

No es solo que lo digamos nosotros, es que el jamón ibérico, por el modo de crianza de los cerdos, su alimentación y el cuidado en el proceso de curación dan como resultado un producto sin igual, perfecto para ser degustado sin necesidad de más acompañamiento que un poco de pan y, según los expertos, un buen vino de Jerez o incluso de cava. Dejemos el vino tinto para el plato principal.

 

🍖Diferentes variedades de jamón

No todos los jamones son iguales. Solamente en España existen numerosas variedades según el lugar de crianza de los cerdos, su raza, su alimentación y el proceso de curado. Todo esto es determinante para obtener un buen producto.

 

El cerdo de raza ibérica, por sus características, da como resultado el mejor producto. Se trata de un animal que se cría en la dehesa, donde goza de un clima y un entorno ideales, con mucho espacio para moverse libremente, hacer ejercicio y beber agua de los manantiales. Esto hace que su engorde sea sano y la grasa infiltrada se distribuya de una manera especial, dando como resultado una carne con cualidades muy especiales. Si a esto le añadimos una alimentación cuidada, con pastos, hongos y bellotas silvestres, el resultado será inmejorable.

 

Es la materia grasa que contiene la bellota la que da al jamón ese sabor y aroma tan especiales, que hace que cada pieza tenga una muy buena instauración de la grasa, que le dan no solo esa textura tan especial, sino también un gusto a frutos secos muy particular y valorado por los catadores de todo el mundo.

 

Es importante también el corte, que deje ver una grasa de tonalidades rosadas, que aporten un particular brillo que nos está hablando de una textura de grasa perfecta. Y es en la grasa en donde se encuentra lo mejor de cada pieza de jamón.

 

🐽Denominaciones de origen

 

Las diferentes denominaciones de origen son indicadores de la calidad del jamón según el marco regulatorio de la Unión Europea. Aquí se regula dónde y cómo se ha producido el jamón qué llega hasta nuestra mesa, pero no necesariamente indican que el jamón sea de raza ibérica.

 

El jamón ibérico con denominación de origen es el de la Dehesa de Extremadura, el de Guijuelo (Salamanca), Jabugo (Huelva) y los Pedroches (Córdoba). Pero esto no hace que los jamones que no tengan esta denominación no se puedan encontrar entre los mejores del mundo. Como ya hemos dicho, el proceso de crianza, engorde y curado son los definitivos para entrar en este delicioso Olimpo, y esto es en lo que nos deberemos fijar.

 

🔖Etiquetas por colores

 

Las últimas regulaciones del jamón en España obligan a un etiquetado que nos facilitará rápidamente identificar la raza y el modo de alimentación del cerdo. Estos datos son los fundamentales para identificar un buen producto. Existen cuatro colores en las etiquetas que nos proporcionan valiosísima información de un solo golpe de vista.

 

El precinto negro, es del Jamón de Bellota 100% Ibérico. Este precinto certifica que la madre y el padre del cerdo en cuestión son 100% de Raza Ibérica, inscritos en el Libro Genealógico, y que el animal, en su etapa de engorde, se alimentó de bellotas y otros recursos naturales de la dehesa. Aquí, sin ninguna duda estamos ante un producto excelente, de primera categoría.

 

La etiqueta roja indica alimentación con bellotas en el periodo de engorde, pero no son de raza ibérica pura. Un muy buen producto, pero no de tan alta calidad como el anterior. Después, nos encontramos con la etiqueta verde, que nos dice que tenemos ante nosotros un jamón de cebo de campo ibérico, es decir, raza ibérica, crianza en el campo con libertad de movimiento y alimentación de hierba y piensos.

 

Por último, una etiqueta blanca nos dice que el cerdo ha sido criado en una granja y alimentado con pienso. Sigue siendo de raza ibérica, pero no ha comido bellotas ni ha disfrutado de varias hectáreas de terreno para correr y hacer ejercicio.

 

En conclusión, podemos decir que, fuera de marcas y denominaciones de origen, para tener un producto excelente, el mejor jamón del mundo, lo importante es una elaboración cuidada a partir de una buena materia prima, un animal criado en las mejores condiciones y un proceso de curado óptimo. Es ahí donde daremos con el mejor jamón del mundo.