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Durante el embarazo, es importante cuidarse un poco más de lo habitual, ya que el bebé necesita crecer correctamente. Es importante hacer ejercicio y comer bien para que el pequeño se pueda desarrollar sin problemas. En el capítulo de la alimentación, y en especial sobre la conveniencia de comer jamón durante el embarazo se han escrito ríos de tinta y se ha hablado mucho más. Hoy, vamos a exponer los riesgos que entraña comer embutido durante el embarazo y cómo podemos hacer para poder disfrutar de un buen plato de jamón durante la gestación.

¿Se puede vivir durante 40 semanas sin comer jamón? Sí, se puede, pero en un momento de tanta fluctuación emocional y tantas necesidades nutricionales, es importante regalar de vez en cuando a nuestro cuerpo una pequeña dosis de deliciosas proteínas cardiosaludables y también agasajar a nuestro cerebro con una buena dosis de serotonina. Poco se habla de esto, pero las embarazadas también necesitan de vez en cuando un buen chute de felicidad sin culpa.

Por qué se recomienda no comer jamón durante el embarazo

El problema con el jamón, y por extensión con el resto de embutidos, es que se considera como una carne cruda -son alimentos sazonados o curados y no cocinados- y eso significa que puede estar contaminado con el Toxoplasma gondii, un parásito que puede causar la toxoplasmosis. Habita en el intestino de animales como los gatos o los cerdos y puede llegar a nosotros a través de los restos de tierra que encontramos en las hortalizas o al hacer labores de jardinería, o comiendo alimentos qué no hayan sido cocinados a más de 75 grados centígrados.

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa que, en personas sanas, no suele representar un problema, pero sí puede serlo en individuos con el sistema inmunológico deprimido como embarazadas, ancianos, niños o personas recién operadas. En el caso de las gestantes, puede atravesar la placenta y causar problemas graves en el feto. En ocasiones es difícil de detectar una vez que la embarazada ha contraído la enfermedad, ya que se suele presentar de forma asintomática. Cuando se detecta su tratamiento es complicado y necesita antibióticos, y aún así las consecuencias para el feto pueden ser fatales, sobre todo en el primer trimestre de embarazo. Por este motivo los médicos y matronas recomiendan a las embarazadas tener cuidado con los alimentos crudos, incluyendo el jamón y los embutidos, y lavar muy bien las frutas y verduras para evitar el contacto con el Toxoplasma gondii.

¿Cuándo sí se puede comer jamón en el embarazo?

Si una mujer ha pasado la toxoplasmosis tendrá anticuerpos que la protegerán contra la infección y será seguro comer jamón durante su embarazo. Al ser una enfermedad que en circunstancias normales puede pasar desapercibida, se suele hacer una prueba de anticuerpos durante el primer trimestre de embarazo para descartar el riesgo o para tenerlo muy en cuenta en caso de no tener anticuerpos. Si perteneces al 15% de las mujeres embarazadas que han tenido toxoplasmosis, estás de suerte, y si no, sigue leyendo.

👀Consejos básicos para comer jamón durante el embarazo

Algunos de los últimos estudios concluyen que un jamón con más de 15 meses de curación sí es seguro para las embarazadas, ya que el proceso de curación asegura que los posibles quistes del toxoplasma hayan perdido su acción. Para estar bien seguros de esto, la pieza debe estar etiquetada y haber pasado los pertinentes controles de calidad exigidos para su venta al público. En cualquier caso, si estás embarazada es mejor no consumir jamón u otro tipo de embutidos que procedan directamente de la matanza sin haber sido sometidos a controles de calidad y seguridad alimentaria.

Otra forma de comer jamón durante el embarazo y hacerlo de forma segura es congelándolo, pero ojo, aquí también debemos saber cuál es la clave para comer embutido congelado de forma segura durante la gestación. La congelación es efectiva para eliminar el peligro de contraer la toxoplasmosis cuando se ha hecho a al menos 20 grados bajo cero y durante más de 48 horas. El problema es que los congeladores domésticos por lo general congelan hasta los 18 grados bajo cero, por lo que, si vamos a congelarlo en casa, es mejor que lo dejemos tres días o más. Si tienes un charcutero de confianza, podrías pedirle que te guarde tu jamón ya cortado durante unos días en su congelador industrial.

En resumen: sí se puede comer jamón congelado durante el embarazo, si este ha estado por debajo de 20 grados bajo cero durante más de 48 horas o a -18 durante más de tres días.

🤔¿Se pueden comer otros embutidos además del jamón estando embarazada?

La lógica con el resto de los embutidos como el lomo o el chorizo durante el embarazo es idéntica a la del jamón: hay que tener cuidado con la carne cruda. En general, los embutidos que puede comer una embarazada son aquellos que han sido sometidos a un proceso térmico que haya acabado con el maldito toxoplasma: jamón cocido, mortadela o pechuga de pavo. Generalmente su color es rosado por la cocción.

Si no quieres renunciar a comer embutido durante el embarazo la buena noticia es que en los guisos la temperatura de cocción ha acabado con el toxoplasma. Es decir, puedes comer chorizo durante el embarazo si ha sido cocinado con unas lentejas, por ejemplo. Lo mismo pasa con otros platos como las alcachofas con jamón, o incluso una pizza que lleve chorizo.

La morcilla se elabora con sangre cocida, por lo que podríamos considerar la morcilla como un alimento seguro durante el embarazo. Si procede directamente de la matanza es mejor no consumirla, y en el caso de comer morcilla durante el embarazo, lo mejor es que se haya cocinado antes en casa y mejor si la hemos comprado debidamente envasada y conservada.

En general, consumir embutidos correctamente tratados y envasados es seguro durante el embarazo. Si existen dudas, será preferente congelarlos o cocinarlos, pero ante la más mínima sospecha, lo mejor es evitarlos y esperar un poquito. Por algo lo llaman la dulce espera. Para más información consulta siempre a tu médico o ginecólogo.